Readaptación de una lesión y entrenamiento de fuerza

Sin ánimo de comenzar siendo un poco cenizo, la mayoría de las personas hemos tenido o tendremos alguna lesión a los largo de nuestra vida, ya sea en nuestro día a día o durante una actividad deportiva. Es un hecho. 

¿Significa eso que somos torpes por naturaleza? Nada más lejos de la realidad, pero nos permite entender que el individuo (características físicas de la persona), la tarea (cómo realizamos una acción) y el entorno (procesamiento cognitivo de la información que nos llega constantemente de nuestro entorno) deberán interactuar entre sí de la manera más eficiente posible si queremos reducir la probabilidad y la frecuencia con la que nos lesionamos. 

Primeros pasos

Debido a que la lesión es inherente al movimiento (o a la falta de él) lo primero de todo es saber cómo se puede lesionar una persona, es decir que parámetros del individuo – tarea – entorno, son susceptibles de lesionarnos a nivel individual. Estaríamos entonces en la fase preventiva, previa a la lesión. Etapa de análisis, trabajo de nuestros eslabones débiles y por supuesto, desarrollo de nuestro rendimiento.

El proceso de rehabilitación de una lesión

Si por otro lado ya hemos tenido el infortunio de lesionarnos, comenzaríamos entonces con la denominada re-habilitación / re-adaptación. Asumiendo que la lesión es un suceso nocivo para el cuerpo con connotaciones biomecánicas, es cuando entra en juego el papel del readaptador físico, por los conocimientos que se le presuponen sobre dolor, artrocinemática y entrenamiento de fuerza. Pero… existe realmente la figura del readaptador? Existe exclusivamente una única figura que disponga de todos esos conocimientos?

Durante el proceso de readaptación existen varias fases:

  1. Diagnóstico: Los médicos y profesionales de la salud se encargan de detectar, con los medios humanos y tecnológicos disponibles, exactamente de qué lesión se trata y su grado de afectación. 
  1. Tratamiento del Dolor: Médicos, Fisioterapeutas, Osteópatas e incluso Nutricionistas, se encargan de mitigar el dolor, por los medios humanos, químicos y tecnológicos que procedan. Ello se hace con el foco de atención en la estructura dañada y con el objetivo de que la zona deje de doler al movilizarse o al manejar/soportar peso.
  1. Rehabilitación: Fase de recuperación sin dolor, ya que por un lado la nocicepción se procesa antes que la propiocepción y por otro el dolor inhibe el control motor del movimiento. Fisioterapeutas y Entrenadores Personales se encargan de recuperar la funcionalidad de la estructura dañada, de integrarla dentro de la cadena cinética en la que participe y en definitiva, de recuperar la postura, ROM articular, coordinación y gestión de cargas que haya podido perder. Es el tratamiento tanto de las consecuencias como de las causas de la lesión.
  1. “Return to play”: La persona puede volver realizar cualquier tarea anterior con normalidad. Es la fase en la que, desde la perspectiva del entrenamiento, se vuelve a la fase preventiva y los entrenadores personales siguen jugando un papel crucial para mantener el estado en el que no hay ningún tipo de afectación. Se busca el protegerse de ella mientras trabajamos nuestro rendimiento.

Como podemos comprobar, no existe una única figura de la readaptación, sino que es un proceso en el que intervienen distintos profesionales del área de la salud. 

Combinando entre sí las fases anteriormente citadas, éstas personas van a ir aumentando o disminuyendo su papel dentro del proceso, en función del progreso de la zona afectada y las distintas herramientas de trabajo que se posean. La comunicación entre unos y otros va a ser crucial, así como el tratamiento de manera simultánea (tratamiento interdisciplinar) 

Entendiendo todo esto, es lógico pensar que si me quiero rehabilitar de cualquier daño o zona que remita dolor con el mayor índice de éxito posible, sería acertado contar con los conocimientos de varios expertos en la materia, que nos ayuden y nos guíen a lo largo de todo el proceso. 

En lo que nos concierne a los entrenadores personales como parte del proceso de readaptación, bajo mi punto de vista y de manera muy sintetizada, vamos a tener, dos funciones clave:

Valoración: Será de vital importancia, recopilar y relacionar la mayor información posible que se nos ofrezca  previamente desde el sector sanitario (médicos, fisios…) y conocer de parte de la persona, cómo se ha lesionado:

  • En qué entorno: controlado – no controlado / abierto – cerrado.
  • Ante qué tarea: un cambio de dirección, una absorción de fuerzas, trasladar/transportar peso, un gesto cotidiano…
  • Características del individuo: capacidad de la persona de gestionar los componentes activos del patrón de movimiento; postura, ROM funcional, coordinación y gestión bajo carga.

Habiendo reunido y relacionado toda la información externa acerca del contexto de la lesión, y sumado a la valoración funcional del movimiento que se le debe realizar (identificación de posibles marcadores de riesgo lesional – “check points”) podemos comenzar a prescribir entrenamiento de fuerza con el objetivo de recuperar la función de la estructura dentro del movimiento.

Hay que distinguir perfiles

Por último, creo importante distinguir perfiles de persona cuando estamos valorando. No es lo mismo tratar una lesión a una persona de acondicionamiento físico general y salud (se lesiona por reincidencia y cronicidad de su día a día) que a una persona de rendimiento amateur o alto rendimiento (Se lesiona de manera más puntual, que surge de la complejidad y exigencia de las acciones deportivas) 

 

-Entrenamiento de Fuerza: Comúnmente la gente se lesiona debido a una mala gestión de la fuerza y éste parámetro tan crucial, en lo que respecta a los entrenadores personales, es nuestra principal responsabilidad dentro del proceso. Utilizando principios como el de sobrecarga, adaptación, variabilidad… podemos ayudar a mejorar y en el mejor de los casos corregir, disfunciones o ineficiencias en el movimiento. La prescripción de ejercicio físico siempre es un arma de doble filo, y en el caso de una lesión, esa premisa se acentúa aún más. Por lo tanto es nuestra responsabilidad conocer detalladamente los procesos de rehabilitación, la biomecánica de la zona afectada, la frecuencia e intensidad de los estímulos que le provocamos y los límites de nuestras competencias. 

De manera muy simplificada, progresamos a través de las fases de aprendizaje/activación, asociación e integración de la estructura dañada, para conseguir progresivamente reprogramar la estructura y otorgarle las siguientes capacidades:

  • Estabilidad estática: Consecución o mantenimiento de fuerza y movilidad analítica. Trabajo estructural y muchas veces en descarga. Con poca o ninguna transferencia el gesto deportivo / tarea.
  • Estabilidad dinámica: Consecución o mantenimiento de movilidad, estabilidad en movimiento y fuerza absoluta, generando cadenas cinéticas eficientes al relacionar unas estructuras con otras (Ejemplo: hombro con muñeca-codo-tronco)
  • Fuerza Útil: Consecución de un gesto muy cercano al contexto y modalidad deportiva en concreto, donde la estructura en cuestión cumpla su papel de la mejor manera y con el menor coste energético y/o cinético posible: eficiencia VS eficacia.

Parafraseando a Gray Cook: “Primero muévete bien, luego muévete mucho”. Una vez restaurada la funcionalidad es cuando podemos darle especificidad, no antes.

En definitiva, la vida desentrena, la vida es degenerativa y lo cierto es que, solas las cosas no van a mejor. Será de suma importancia, conocer en qué fase de una posible lesión nos encontramos, tratarla interdisciplinarmente y en dirección a la recuperación del movimiento global, no sólo de manera aislada. 

No todas las lesiones son iguales ni suceden en el mismo contexto por lo que el procedimiento a la hora de tratarlo tampoco va a ser el mismo. No existe una única fórmula para tratar el dolor lumbar, no existen unos ejercicios concretos para tratar una tendinitis en el hombro. Existen distintas herramientas y procedimientos, que junto con el acierto al elegirlas y la coherencia al utilizarlas, marcarán los tiempos y el éxito del proceso de re-habilitación.

Cualquier duda o comentario al respecto, estaré encantado de ayudarte o comentarlo contigo, hasta donde alcancen mis conocimientos. Espero que te aporte.

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